Yakro

Ficha

PersonajeYakro
AutorOrestes Suárez
Fecha1989
TipoHombre lagarto

 

Contenidos

     

    Sinopsis

    Palabras de Roberto Hernández Rodríguez:

    La historia se desarrolla en el período cuaternario de la evolución de la Tierra, donde coexisten dos homínidos importantes en el progreso del paleolítico superior: los neandertales y los cromañones.

    Un extraterrestre del orden científico (¿mixtura de lagarto y hombre?) y su androide auxiliar D-Lax, llegan estrepitosamente a la Tierra, debido a un fallo en los controles de la nave espacial. Se establece entonces una lucha entre el bien y el mal, elemento que constituye un denominador común en las sagas cinematográficas del género. Pero Yakro no pretende apoderarse de la Tierra con afanes estériles de conquista, como ocurre en otras tantas historias; su tarea es la defensa a ultranza de un planeta en evolución. Violando la primera ley de la robótica, establecida por Asimov, D-Lax, el androide que lo acompaña opta por su independencia, con lo que pone en tela de juicio las bondades de la tecnología moderna.

    La serie apareció por primera vez en la revista semestral para adultos Pablo, de la Editorial Pablo de la Torriente, en tres entregas, correspondientes a los dos números de 1989 y el único de 1990. Sin embargo, el capítulo final quedó inédito por causa de la crisis editorial que se produjo en Cuba a inicios de esa década.

    Fuente: caimanbarbudo.cu

     

    La verdadera historia de Yakro

    Una narración del propio Orestes Suárez Lemus. Exclusiva para Colecciones Cubanas, 2020-11-14.

    Orestes Suárez

    Los comienzos de Yakro se remontan a un tiempo cuando yo visitaba la biblioteca del edificio antiguo del semanario PIONERO en Calle 17 entre Paseo y H, Vedado. Allí descubrí primero un enorme ejemplar del pintor e ilustrador Norman Rockwell, el cual disfruté muchísimo; era bien grande, al abrirlo tenía un ancho de aproximadamente de 60 cm. Después encontré otro gran libro sobre la prehistoria escrito por científicos, e ilustrado por el gran artista checo Zdenek Burian que me llamó la atención por sus maravillosas ilustraciones; eran magistrales, un estudio básicamente científico.

    Es por eso que elegí la era cuaternaria, la cual es de particular importancia porque coinciden en ella los neandertales con los cromañones. Ese punto me gustó y quise utilizarlo ya en la idea que me fue surgiendo mientras leía y hacía apuntes de todos los enigmáticos seres y plantas raras que conformaban aquel paraje espectacular y único.

    Pensé entonces en un ser raro, venido del espacio sideral, un animal evolucionado, científico, un científico protector de las especies, un biólogo: un lagarto humanoide, una especie rara que incursionaría en el planeta Tierra, pero por accidente. Pensé en un aterrizaje forzoso, debido a un desperfecto de la nave. Y lo llamaría YAKRO.

    En lo adelante comienza la interacción de Yakro con un planeta desconocido y hostil, y su enfrentamiento a las distintas especies que lo habitaban. Salva de la muerte a un cachorro de tigre diente de sable, lo domestica y lo fortalece mediante cápsulas reconfortantes traídas con él de su planeta. Le llamará Hogo.

    Consigue hacer amistad con un grupo de cromañones, más específicamente con dos de ellos, un hombre, Johor, y una mujer, Garna...

    Pensé que necesitaba encontrar un fuerte contrario para Yakro, y se me ocurrió utilizar a su robot, un androide auxiliar de la nave llamado D-Lax. Para justificar la nueva y peligrosa actitud del androide, pensé en un desperfecto de algún chip o circuito operativo de él que le invirtiera la misión como protector de la fauna animal de los planetas, en un irremediable destructor, y por tanto el gran enemigo de Yakro.

    Mi mayor objetivo en esta historia no era el de crear un personaje extraterrestre. Lo que yo quería en realidad era hacer una especie de novela gráfica, donde pudiera mostrar todo ese mundo inusitado, desconocido, maravilloso y espectacular de una era que existió hace millones de años. Sin embargo, debido a las limitaciones de espacio impuestas por el plan editorial, tuve que reducirlo al límite de unas 8 a 10 páginas por números, y aún así parecían muchas. Y fue así que, contrario a mi objetivo inicial, Yakro pasó a ser de una Novela Gráfica a unos cuatro cuentos cortos.

     

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