Ozzim de Iürm

Ficha

PersonajeOzzim de Iürm
AutorTulio Raggi
Fecha 
TipoHéroe futurista

 

Contenidos

     

    Sinopsis

    Fragmento de un artículo de Antonio Enrique González Rojas:

    A este héroe de altas virtudes, donde concurrieron influjos de los clásicos Buck Rogers y Flash Gordon, y hasta algo de Sandokán, Tarzán y Jungle Jim, en su doble naturaleza de justiciero exótico y paladín interestelar, fue sucedido por la que, según Ossain, fue una versión de un héroe espacial creado por Edgar Rice Burroughs, de quien Tulio era gran admirador: "Ozzim de Iürm -así se nombra el planeta donde acontece la historia- es una obra que tiene mucha relación con una historieta que mi padre quiso hacer y nunca se lo permitieron: John Carter de Marte. Yo tengo algunas de las pruebas que él hizo para este proyecto, y cuando las exponga, se verá que tiene mucha relación con Ozzim. Qué pasa, que al no dejársele hacer John Carter, apareció un guión de Juan Padrón -admirador de John Carter también- que tenía puntos de contacto con este personaje. Era el mismo tipo de imaginería, mezcla de tecnología y estructuras casi feudales, como una especie de retrofuturismo. Ozzim era una idea original, no había forma de negarla y se iba publicar en "C Línea", una revista muy interesante para la época, muy adelante. Pero después de haber sido anunciado Ozzim en 1968, a bombo y platillo, este jamás vio la luz. Fue una gran frustración para mi padre..."

    Con sólo algunos capítulos publicados en la referida publicación francesa, "Ozzim es una historia muy compleja, con el principal mérito de no contener personajes positivos. Son relativos al contexto y los sucesos. Este guerrero es básicamente un fanático religioso, es como un talib; miembro de los iürmitas, una especie de jerarquía teocrático-militar, amos de Iürm durante muchos años. Están afrontando el ocaso, la decadencia de todo su imperio, y el ascenso de una nueva potencia, los itzalitas, volcados hacia la tecnología, más pragmáticos. Se han apropiado de los objetos-símbolos sagrados de los iürmitas, algo así como un knock out ideológico para este grupo de poder, y la solución es enviar a su guerrero sagrado en una búsqueda iniciática, a recuperarlos de Itzal. Búsqueda que no tiene ninguna ventaja técnica ni práctica, es pura ideología. Este personaje, creyente absoluto en la verdad que representa, sale en esta búsqueda y en el camino se encuentra con su Sancho Panza: Moos Gulga, un mercenario, un tipo totalmente hedonista, tiene la moral de un paramecio y mucho sentido del humor. Por una circunstancia en que queda endeudado de por vida con Ozzim, no le queda más remedio, por el honor entre guerreros, que acompañarlo en todas sus aventuras, a pesar de que está convencido de que Ozzim está loco como un cencerro, y va a terminar consiguiendo que lo maten.

    "Otros personajes importantes son la sacerdotisa de Asgalt, que pertenece a un tercer grupo religioso, y no tiene nada que ver con Ozzim. Él considera que ella es una hereje. Ella tiene que defender la ciudad de Asgalt y su religión de la manera que pueda y hasta el último recurso. Está el Donai de los itzalitas, que es como el señor presidente, un tipo que no carece de virtudes; es extremadamente valeroso, convencido de lo que representa. Todos los personajes están convencidos de que su verdad es la Verdad y están dispuestos a hacer cualquier cosa. Es un choque de totalitarismos. Creen que el futuro del planeta depende de que su facción triunfe. Aparece también una especie de aborígenes, que están presentes todo el tiempo. Actúan a favor y en contra de cualquiera de las facciones. Su función es sobrevivir a todos estos locos, pues están convencidos de que heredarán la tierra cuando se acaben entre ellos."

    Aunque inspirado en un personaje estadounidense, Ozzim remite a estéticas y concepciones popularizadas internacionalmente pocos años después por revistas como la europea "Métal Hurlant", baluarte de creadores como Moebius, cuya visualidad barroca de líneas siempre redondeadas, casi perturbadoramente orgánicas, además de los personajes de sencilla grafía y sino medievalista-élfico-nómada, concomitan con la obra de Raggi. Sus meticulosas páginas, armónicamente compuestas en pos de una narratividad ágil e intensa, son ejemplo de equilibrio, balance y proporción, cuya vigorosa expresividad se sostiene en el grueso y seguro trazo.

    Este definitivo "antihéroe" sigue siendo, hasta el presente, casi una excepción en la historieta cubana, donde no escasean personajes como la "Súper Tiñosa", de Virgilio, o "Los Ninjas", de José Luis, ambos de sesgo negativo, pero bien son (respectivamente) paródicos de personajes estadounidenses como Superman, bien son altamente farsescos; siempre están signados por el humor en todas sus variantes. Pocos creadores cubanos de la segunda mitad del siglo XX han apostado por crear algo como esta suerte de Quijote religioso y distópico, cruzado suicida inspirado en la dimensión mística del poder que representa, con la intolerancia como gran pendón.

    Nadie pelea en "Ozzim de Iürm" por entelequias como la libertad o la justicia inmaculada, nadie guerrea contra los opresores en nombre de los desposeídos, no hay moralina alegórica. La de marras resulta en suma medida, parábola de la mayoría de las grandes guerras de la Humanidad, de los motivos (secretos y explícitos) que las alientan, del gran absurdo que las inspira. Ozzim bebe de las esencias mitológicas de antaño, donde los dioses, titanes, gigantes, semidioses y héroes como él, guerreaban en todas las esferas de sus respectivos mundos, por motivos más egoístas y hedonistas aún, como la pura gloria personal o las riquezas. Al menos, Ozzim cree a pie juntillas en algo dizque trascendental.

    El propio conflicto entre Iürm e Itzal, alcanza por su parte otro nivel metafórico, como puede ser el enfrentamiento entre las civilizaciones jóvenes, sin linaje y guerreras, como los romanos o los aztecas, contra las civilizaciones sedentarias y añosas como griegos y mayas, cuyas culturas terminaron siendo parasitadas y absorbidas por los poderosos triunfantes, que no dejan de codiciar y apropiarse de la alcurnia, para legitimarse. Incluso, puede citarse la tardía contienda entre la Unión y la Confederación, durante la decimonónica Guerra de Secesión en los EUA, visto el Norte (Itzal) como la nación joven, bastarda, pragmática, que con su poder tecnológico sometió al aristocrático y tradicionalista Sur (Iürm).

    Sí, Ozzim, no es didáctica ni edificante, al menos de la manera rígida y escolástica que ha predominado en la historieta y el dibujo animado cubanos institucionales. No son modelos sus héroes, reina el egoísmo, la intransigencia, la intolerancia, como en la vida real. Acre enseñanza emana de sus páginas, sangrientas como la historia de la Humanidad...

    Fuente: caimanbarbudo.cu

     

    Historietas

    01

    02

    03