El Loquito

Ficha

PersonajeEl Loquito
AutorRené de la Nuez
Fecha1957 (según lajiribilla.co.cu)
TipoSer Humano

 

Sinopsis

El Loquito es uno de los personajes más populares de la caricatura cubana. Un ente de ojos estrábicos y nariz de cucurucho, tocado invariablemente con un gorro de papel periódico, que aunque no hablaba decía con lucidez luciferina aquello que la dictadura de Fulgencio Batista pretendía ocultar con la represión y la censura. El Loquito hacía alusiones que el pueblo sabía traducir e interpretar. Si el personaje leía en la prensa el anuncio de una «Gran oferta, 33,33 por ciento de rebaja», se hacía evidente que lanzaba una advertencia contra los chivatos batistianos, a los que se les pagaba 33 pesos con 33 centavos por su deplorable proceder. O que recomendaba moverse con cautela ante la censura de prensa cuando, delante de una florería, veía un cartel que decía: «Dígalo con flores». En otro dibujo, El Loquito coloca muy juntos los dedos índice y pulgar de una de sus manos; sostiene algo pequeño. El texto dice: «Un granito de arena»; un llamado a colaborar con la lucha insurreccional. En otro, ve llegar un ómnibus de la ruta 30, que hacía el recorrido entre el reparto La Sierra, en Marianao, y el centro de La Habana. Mensaje clarísimo: está próximo el triunfo de la Revolución.

Nuez quiso buscar su Liborio, esto es, un personaje que simbolizara al cubano de su tiempo. Pero a diferencia del de Torriente, que siempre le pareció pasivo y aguantón, quería a un personaje más vivo. Un día, al pasar en un ómnibus frente al Hospital de Dementes de Mazorra, se le ocurrió El Loquito. La lucha en la Sierra Maestra había comenzado, la dictadura acentuaba la represión y el personaje, con su locura, diría la verdad de lo que sucedía en el país, lo que no siempre podía ser dicho por la prensa.

Cuando ideó El Loquito, Nuez disponía ya de un espacio semanal fijo en Zig Zag, la publicación humorística cubana más importante del momento. Al comienzo no devengaba pago alguno por sus cartones, pero eso resultaba secundario para el joven dibujante, que agradecía la posibilidad de publicar en dicho semanario y de relacionarse con algunos de los más destacados humoristas de la época.

José Manuel Roseñada, director de Zig Zag, acogió de inmediato a El Loquito, que no revelaría sus verdaderos propósitos en sus primeras salidas en público. Al comienzo hizo solo locuras, cosas sin mucho sentido y fue cayendo paulatinamente en lo político. Así creó sus claves. Su creador tenía una ventaja sobre el resto de sus compañeros de redacción: se hallaba vinculado al 26 de Julio y era enlace del coordinador provincial del Movimiento. Así, conocía muy bien las noticias de la Sierra Maestra y de la lucha clandestina en las ciudades, y a partir de ahí El Loquito también las sabría.

Fuente: juventudrebelde.cu

 

Muestra


loquito_01.jpg
339 x 420 píxeles

 

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