Testimonios del Diseño Gráfico Cubano (1959-1974)

Ficha

TítuloTestimonios del Diseño Gráfico Cubano (1959-1974)
AutorHéctor Villaverde
CréditosColección Majadahonda
Fecha2010
PaísCuba
EditorialEdiciones La Memoria, Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau
Detalles273 páginas; ilustrado; 21 cm.
ISBN 
ISBN-13 
Número OCLC742619310

 

Testimonios del Diseño Gráfico cubano 1959-1974 es el libro que nos regala el diseñador Héctor Villaverde y que sin lugar a dudas, por la pasión de la entrega y el afán por reconocer los valores de aquellos que con su obra han dado prestigio al arte cubano, es una valiosa contribución a nuestra cultura.

El autor pone en práctica la evocación como método, donde un numeroso y diverso grupo de interesados, en una imaginativa convocatoria que titulara Jueves del Diseño, aportó con sus opiniones un entramado vivo y ameno sobre los primeros quince años del diseño gráfico de la Revolución, período calificado como su «época de oro».

Lectura amena, ajena a la cronología, que rinde honores desde su inicio a los hombres que ya no están y que adoptaron al diseño como su lenguaje. Ahí está la versatilidad de Raúl Martínez, el juguetón sentido del humor de Muñoz Bachs, así como la ironía y el espíritu renovador de Rostgaard y Frémez. Se preocupó el autor para que quedaran expresados también la realidad del entorno social, la formación con la que emprendieron los diseñadores sus nuevas labores, las verdaderas y falsas influencias, los mitos y leyendas que han acompañado al género y a la época, los debates celebrados, que reafirmaban la opinión de Raúl Martínez sobre la titánica labor de los diseñadores, pero que calificaba, a la vez, de prodigiosa.

Once capítulos que nos van llevando de la mano para conocer cómo el diseño gráfico, en estrecho vínculo con su hermana carnal, la fotografía, aplicó con espíritu renovador nuevas ideas para propagar la realidad revolucionaria en la prensa, manifestaciones estas a las que correspondió, por su calidad y valores artísticos, la responsabilidad de mostrar al mundo el arte de la Revolución.

Los aportes en la promoción cultural y las herencias institucionales que generaron cambios estructurales en aquellos renovadores días trajeron a la luz la labor del Teatro Nacional y del Consejo Nacional de Cultura, el cartel de cine en la producción nacional e internacional del Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográfica (ICAIC), la labor de sus fundadores, el cambio de uso doméstico que del cartel hizo el público y la serigrafía manual como uso cotidiano de impresión, son algunos de los temas que con profundidad abordan los capítulos del libro.

Se siente, por sincera, la inevitable nostalgia de los que no comparten el suelo patrio, pero que contribuyeron con sus memorias por haber participado en el periodo fundacional y que sienten, a la vez, el orgullo de ser parte de esta historia.

El diseño cubano para lo latinoamericano, aplicado ejemplarmente en las variadas áreas de actividades y secciones de Casa de las Américas, y las primeras ediciones literarias del diseño del libro en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), van enriqueciendo el panorama nacional.

Reconocer que el cartel ocupó un lugar preponderante en el gusto popular es innegable, como también lo es dejar sentado el valor que se le otorgó a la ilustración, al logotipo, al buen uso de la tipografía, al emplane, entre tantas áreas que complejizan esta actividad.

Las revistas, publicaciones que en muchos casos antes de leer los textos reconocemos por la huella de su diseñador, ocuparon también un lugar preponderante en este periodo. La revista Cuba, sustituta de INRA, toma de esta última la fotografía, pero la acompaña también el humor, para cohabitar con el diseño gráfico, posibilitando la ampliación del

intercambio de opiniones y hacer de la creación un acto colectivo.

No deja el autor, en este calidoscopio, que el juego de espejos que nos propone limite el horizonte de relaciones de los creadores. Aquí se trata de su vínculo con las imprentas, con los talleres tipográficos y de impresión, con el conocimiento de diferentes materiales en la aplicación de nuevas tecnologías, aspectos tan necesarios de conocer por cercanos al oficio; pero también a la necesidad de la expresión en su relación con los promotores, su inserción en salones, premios, becas y con la obra y los diseñadores de reconocimiento internacional que propició la Revolución.

Pero otras formas entraron en el tratamiento del diseño en la sección dedicada a la gráfica política. Soluciones muy cercanas a la pintura se utilizaron para los paneles que en los grandes momentos de celebraciones en la Plaza de la Revolución representaban a nuestros héroes, rompecabezas que cubrieron grandes espacios de los edificios públicos; se inician los proyectos para campañas de todo tipo, las dedicadas a la salud, al deporte, conmemoraciones o eventos internacionales que celebrábamos en el país; es el momento de los álbumes, los portafolios y carpetas para la divulgación nacional e internacional.

Publicaciones periódicas con características específicas por estar destinadas a tratar temas políticos de otros países y continentes representaron también ejemplos de excelentes tratamientos y no olvida este valioso libro eventos fundamentales para considerarlos en la historia del diseño cubano por haber integrado la arquitectura, la fotografía, el diseño ambiental y el gráfico, en una instalación que ganó reconocimiento nacional e internacional, algunos lamentablemente no repetidos, ni divulgados como se debía.

Cierra Testimonios… este diálogo reconociendo la complejidad del diseño del libro y las estrategias que se establecieron para crear la estructura que garantizara en la creación del Instituto Cubano del Libro, su funcionamiento, incluyendo la selección del personal creativo requerido.

Correspondió a su fundador, el Dr. Rolando Rodríguez, además de contar valiosas anécdotas, reconocer que al trabajar con los más notables diseñadores del gremio, fueron ellos los que le otorgaron desde el principio personalidad y belleza al libro cubano.

Para terminar, me complace agradecer la belleza del emplane y la selección, aunque limitada, representativa de las ilustraciones, así como la facilidad de establecer relaciones en los textos de las intervenciones centrales y colaterales en un libro que será de consulta obligada. También, naturalmente, como corresponde, al Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau por su preocupación de convertir testimonios de la cultura en memoria viva y a los participantes de los Jueves de Diseño, que con sus evocaciones y recuerdos reafirmaron la opinión del autor de este regalo, el amigo Héctor Villaverde, de que «el diseño se afinca en sus emociones».

Lesbia Vent Dumois
Marzo 2010

 

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600 x 800 píxeles

 

Muestra: Texto

TítuloTestimonios del Diseño Gráfico Cubano (1959-1974)
Archivotestimonios_del_diseno_grafico_cubano_1959_1974.pdf
Tamaño8.84 MB
Fuentecentropablo.cult.cu/libros_descargar/memorias_disenoGrafico.pdf
 

Referencias