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Historietas Cubanas

Medio siglo de sátira, aventura, humorismo, educación y propaganda en la historieta cubana.

Contenidos

 

00. Portada

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La exposición, originalmente realizada en 1995 para el Salón del cómic de Lucca (Italia), fue sucesivamente ampliada y actualizada para ser presentada en 2003 en el Museo de la Revolución de La Habana (Cuba) y en el Centro Cultural General San Martín de Buenos Aires (Argentina).


Esa última versión es la que aquí se presenta en forma digital: recurre fundamentalmente el período de 1959 a 2003, enseñando 238 entre portadas de libros y revistas, ilustraciones y páginas de historieta.

Su ulterior ampliación y actualización está en curso de realización.

Exposición al cuidado de Dario Mogno © 1995, 2003, 2007 - Las ilustraciones son propriedad de los respectivos autores.

 

01. Antes de 1959

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En la primera mitad del siglo XX en Cuba la historieta sufrió el mismo destino que en otros países latinoamericanos y europeos: los bajos precios a que se ofrecían las tiras producidas y publicadas en Norteamérica y que ya habían cubierto sus gastos impedían cualquier posibilidad de surgimiento y desarrollo de una producción nacional. A pesar de ello, con el sacrificio de los autores, se abrieron algunos breves espacios que se asentaron sobre las líneas desde el costumbrismo a la sátira política.

Antes que el triunfo de la revolución cubana cambie las reglas del juego, entre una mayoría de tiras y páginas norteamericanas, encontramos así algunas muestras donde se destacan excelentes dibujantes como Ricardo de la Torriente y, más tarde, Conrado Walter Massaguer, Hurtado de Mendoza, Salcines, Arroyo, Eduardo Abela, etc. en las páginas de revistas y diarios como Avance, El País, Hoy y sus suplementos.

Las elevadas tasas de humedad ambiental, la mala calidad del papel empleado por la prensa, las frecuentes inundaciones de vastas áreas de la capital, la congestión de la Habana y por lo tanto la dificultad por los más de contar con espacios donde conservar libros y periódicos, la sustancial au­sencia durante los años hasta 1995 de un mercado de uso y la consiguiente inexistencia de cual­quier forma de coleccionismo, están entre los principales factores responsables de su defecto de documentación.

El material más antiguo que se ha logrado hallar, en estado de conservación pésimo, sería poco de­cir, se remonta a tiempos relativamente recientes, comúnmente a los años inmediatamente prece­dentes a la caída de Batista (1959).

 

02. Información

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Un diario que, sobre todo en el trienio 1957-1959, dió amplio espacio a la historieta, también dedi­cando a ella un suplemento semanal, ha sido Información (1931-1959).

En sus páginas fueron publicados, entre otros, trabajos de René de la Nuez, Silvio Fontanillas, Ra­fael Fornés Collado, Plácido Fuentes, Niko Lürsen, Antonio Prohias, Carlos Robreño, Domingo García Terminel, Carlos P. Vidal: todos autores considerados hoy como los clásicos de la historie­ta cubana.

 

03. En la Sierra Maestra

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El día primero de enero de 1959 las fuerzas armadas revolucionarias entran victoriosas en La Habana, abandonada durante la noche anterior por el dictador Fulgencio Batista. Cambian los destinos de un pueblo… y con ellos los de la historieta cubana. La progresiva desaparición de los comics norteamericanos, acusados de ser vehículo de propaganda contrarrevolucionaria, y la intuición del papel educativo y formativo que el medio puede tener a favor de la causa revolucionaria constituyen las premisas de concretas posibilidades para el desarrollo de una producción nacional.

En verdad, todavía, ya antes del triunfo de la Revolución, los rebeldes habían aprovechado la historieta para apoyar su actividad de agitación política.

En 1958, mientras se hallaban en curso las últimas fases de la lucha insurreccional, desde la Sierra Maestra se publicó clandestinamente la revista El Cubano Libre.

Al dibujante Santiago Armada (Chago), ocupado en la creación de una estación de radio clandesti­na y en la instalación de los mapas del territorio de combate, fue asignada la tarea de ilustrar la pu­blicación y sucesivamente de dar vida a un suplemento humorístico. Allí él publicó numerosas caricaturas de compañeros de lucha, viñetas y la tira de su personaje «Julito 26», nombre inspirado en el histórico día de 1953 del ataque al Cuartel Moncada en Santiago, que marca el principio de la lucha armada contra el régimen de Batista.

Nacido en Palma Soriano, Guantánamo, el 2 de junio de 1937, Chago ha muerto prematuramente de infarto el 6 de junio de 1995.

 

04. Mella

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Mientras en la Sierra Maestra El Cubano Libre hospedaba «Julito 26» y su antagonista «Juan Casquito», en la ciudad la publicación clandestina Mella ya desde 1955 proponía las páginas de sátira y agitación política de «Pucho y sus perrerías» de Marcos Behmaras (guión) y Virgilio Martínez Gaínza (dibujos).

La revista Mella había nacido en 1944 como publicación quincenal de la Juventud Socialista. Debido a la persecución policiaca de la dictadura pasa a la clandestinidad en 1955. Su periodicidad deviene mensual, y como tal sigue también después del triunfo de la Revolución hasta el final de 1962. Saldrá después como semanal hasta 1966 cuando desaparecerá para confluir en el diario Juventud Rebelde. Sea en la versión mensual, sea en la semanal, a las cuales se añadió también un específico suplemento, siempre hospedó historietas.

Es en esta revista que dieron los primeros pasos autores hoy afirmados como Roberto Alfonso Cruz. Es en sus páginas que vieron por primera vez la vida personajes populares como «Matojo» de Manuel Lamar Cuervo (Lillo) o como el mítico «Pucho» de Virgilio Martínez Gaínza.

 

05. Un autor: Virgilio Martínez Gaínza

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El sueño de su vida es un viaje a Italia que le permita visitar iglesias y museos dónde son conserva­dos los tesoros del Renacimiento, de que es apasionado estudioso.

Nacido en La Habana en 1931, Virgilio es uno entre los dibujantes cubanos de historieta que desde mayor tiempo está empeñado en el sector. Ya en las páginas de Mella, cuando aún la revista se pu­blicaba clandestinamente, se encuentran las primeras páginas de su afortunado personaje «Pucho», firmadas con el seudónimo Laura para protegerse de la represión del régimen de Batista.

Pucho devendrá sucesivamente «Cucho», valiente antagonista del otro popular personaje de Vir­gilio: «Supertiñosa». Supertiñosa (de Aura tiñosa: el buitre cubano) es un raro héroe negativo: una especie de grotesco Supermán, como él dotado de una segunda identidad (Pancho Tareco), cons­tantemente ocupado en la lucha contra la Isla roja (Cuba); el resultado de sus empresas es naturalmente siempre una clamorosa derrota.

El trazo caricaturesco de las historietas de «Supertiñosa» y «Cucho» no haga pensar en un límite expresivo del autor, igualmente hábil en el dibujo realista de historias serias.

 

06. Al principio

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Aprovechando la nueva condición de libertad, en el área de la historieta las iniciativas florecen nu­merosas ya a los pocos meses del triunfo de la Revolución.

En su mayoría ellas son expresión del entusiasmo y de la fe en la posibilidad que los autores sien­ten de tener para dar su contribución a la edificación de una nueva sociedad. Los argumentos son centrados sobre todo en la reconstrucción de momentos sobresalientes de la lucha revolucionaria y en la narración de las gestas de sus héroes. Si bien numerosas, se trata todavía de publicaciones con circulación limitada y que no tienen a sus espaldas una organización capaz de garantizar su conti­nuidad y sobrevivencia.

Único ejemplo de un esfuerzo más organizado es el de Fantasía que, presentándose como una ver­dadera revista de historieta y caracterizada por una bastante amplia variedad temática, sale en 1960 por un tiempo que hasta el momento no se ha podido precisar.

 

07. Muñequitos de Revolución

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Fundado en la Sierra Maestra en 1957, en el curso de la lucha insurreccional, el diario Revolución fue impreso inicialmente en ciclostilo. Derribado el régimen de Batista, el periódico sigue saliendo, impreso normalmente, de forma no más clandestina, hasta que en 1965 se transformará en el actual Granma.

Por un par de años (1964-1965) el lunes, junto al periódico, fue distribuido el suplemento de historieta Muñequitos de Revolución.

Estrena en sus páginas el conocido dibujante y director de cine de animación Tulio Raggi.

 

08. Un autor: Tulio Raggi

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Tulio Raggi nació en La Habana el 15 de mayo de 1938.

Dotado de fértil fantasía y de versátil capacidad expresiva es un artista realmente poliédrico: histo­rietista, dibujante y director de dibujo animado, pintor, grabador... ahora también ocupado en ex­perimentos de computergráfica.

Es tan flexible, ingenioso, técnicamente hábil y capaz de conformar los signos con los contenidos y las valencias expresivas que quiere otorgar, que observando sus obras pasa a menudo de no lo­grar persuadirse que se hayan de atribuir a la misma mano.

Apenas una degustación de sus capacidades: sólo fijándose en la historieta obsérvese la evolución expresiva de sus primeras páginas de «Hindra» a las de «Rompecoco» y póngase en comparación su trazo serio con aquel humorístico.

Y para un personaje así pierden sentido los confines entre formas expresivas diferentes: ¿ quién más dibujaría en historieta, y con tanto esmero y gusto del detalle, el storyboard para un dibujo animado?

 

09. Pionero (1)

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El 25 de noviembre de 1961 sale el primer número de El Pionero, órgano de la Unión de Pioneros de Cuba, revista destinada a convertirse en quizás la más importante, y ciertamente la más duradera, publicación cubana de historieta de los últimos 40 años.

Inicialmente bimestral, la revista, que entre tanto pierde el artículo en la cabecera volviéndose sencillamente en Pionero, asume sucesi­vamente periodicidad semanal y como tal queda hasta 1990, cuando deja de publicarse.

Recomenzará a salir, mensual y con fórmula diferente, sólo en 1999.

 

10. Pionero (2)

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En el curso de sus treinta años de vida Pionero ha pasado por muchos cambios sea en el aspecto gráfico sea, sobre todo, en el de los contenidos. Los primeros números aparecen destinados a un público decididamente infantil, además, encuentran espacio sobre sus páginas dibujos para colorear, figuras de recortar, etc.; va luego poco a poco levantando la edad de su target group hasta fijarse definitivamente en la adolescencia después de 1980.

 

11. Pionero (3)

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Es en Pionero, más allá que en la más joven hermana Zunzún, que se han formado y refinado el propio estilo los que hoy son los más afirmados dibujantes cubanos. Es en esta revista que nacieron y se han ganado la fidelidad de los lectores los más populares personajes de la historieta.

 

12. Un autor: Juan Padrón Blanco

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El papá del más popular personaje de la historieta y del dibujo animado cubano nació en Cárdenas (Matanzas) el 29 de enero de 1947.

Ya tiene en su activo una rebosante producción de hilarantes viñetas humorísticas publicadas en más o menos todas las publicaciones especializadas cubanas, cuando en el 1970 inventa a «Elpidio Valdés», logrando allá dónde muchos otros ya se arriesgaron sin suerte: crear un personaje que encarnando el espíritu nacional cubano pueda ofrecerse a los chicos como modelo de comportamien­to y como estimulo al conocimientoyala reflexión sobre la historia del propio país.

La entusiasta acogida tributada por el público infantil a «Elpidio Valdés» induce a Juan Padrón, después de apenas cuatro años, a realizar su transposición en dibujo animado. Y el éxito del perso­naje se vuelve clamoroso.

Desde el día de su nacimiento, de «Elpidio Valdés» han seguido publicándose ininterrumpida­mente siempre nuevas aventuras en historieta. El personaje es protagonista de una veintena de cor­tometrajes y de tres largometrajes.

Fantasía fértil, signo encantador, capacidad de coger los aspectos humorísticos de la realidad, grandes calidades de narrador, un excepcional sentido del ritmo cinematográfico son algunos de los ingredientes que hacen de Juan Padrón a un grande de la historieta para chicos y del dibujo ani­mado.

 

13. Ediciones en Colores

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Una significativa contribución al desarrollo de la historieta cubana ha sido ofrecida en el cuatrie­nio 1965-1968 por Ediciones en Colores, la editorial del semanario humorístico Palante, que dio vida a los cuatro mensuales ¡Aventuras!, Muñequitos, Din Don y Fantásticos. La dirección fue asignada a Fidel Morales Vega, al cual se deben los guiones de muchas historietas publicadas.

Las cuatro revistas, que inicialmente hospedaron también tiras norteamericanas como «Prince Va­liant», «Archie», «Charlie Brown», «Henry», «Popeye», etc., dieron poco a poco siempre más es­pacio a los autores cubanos.

 

14. Un autor: Rafael Fornés Collado

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En preparación.

 

15. Un año para la historieta didáctica

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1970 es el año de la gran apuesta económica, que culminará en la famosa zafra de los diez millones de toneladas. En juego está la autonomía de Cuba, su futuro de país independiente. Lamentablemente el resultado no será el esperado.

Todo el país se moviliza... y la historieta, con sus armas específicas, no se subtrae al esfuerzo co­lectivo. En ese año encontramos así una rica producción de historietas didácticas, la mayoría debi­da a la pluma de Juan Betancourt y al pincel de Francisco Blanco Ávila, todas de excelente calidad.

Las publicaciones vienen por la Editorial de Palante y por voluntad de la Comisión de Orientación Revolucionaria del Comité Central.

 

16. ©Línea

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Por iniciativa del Grupo Pe-ele, sección historietística de la agencia de información latinoamericana Prensa Latina, sustentado por el incansable empeño de su creador Fidel Morales Vega, nace en septiembre de 1973 ©Línea, revista latinoamericana de estudio de la historieta. De la revista parece salieron 14 números, el último de ellos en 1977. Además de informar sobre la bi­bliografía sectorial extranjera y de publicar ensayos de análisis formal e ideológico sobre la histo­rieta, también se propuso como instrumento de difusión en el extranjero de la historieta cubana, de la que estimuló eficazmente la afinación cualitativa.

Otra iniciativa del Grupo Pe-ele fue el quincenal Anticomics (1974-1975) que, producido completamente en Cuba, fue impreso y distribuido en México.

 

17. Pásalo

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A Pionero y a Zunzún, presentado en el próximo panel, en los años 1972-1990 se añade otra pequeña revista completamente de historieta destinada a los lectores más jóvenes: Pásalo.

Publicada primero por el Consejo Nacional de la Unión de Pioneros de Cuba, luego por la Editora Abril, como sugiere su mismo nombre, la revista está concebida de modo que su tirada, poco me-nos que modesta, no constituya en todo caso un límite a su difusión: ¡después de haberla leído, pá­sala a un amigo!

Los autores que colaboran en Pásalo son fundamentalmente los mismos que encontramos en Pionero y en Zunzún.

 

18. Zunzún

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En 1980, en ocasión de la separación de la reorganización de la Unión de Pioneros de Cuba, a Pionero se añade Zunzún, publicada por la Editora Abril, editorial de la Unión de Jóvenes Comunis­tas.

La creación de Zunzún corresponde a la intención de destinar esta nueva revista a los más pequeños, desplazando el target de Pionero a un público adolescente.

 

19. Un autor: Roberto Alfonso Cruz

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Roberto Alfonso Cruz nació en La Habana en 1937.

Sintomática de la personalidad artística de Robe (así firma sus páginas) es la gran admiración que él nutre para el italiano Sergio Toppi, del que aprecia la calidad y el rigor gráfico del signo, más allá de la independencia con que elige los textos para contar por imágenes, sustrayéndose a aquellos molientes mecanismos de mercado, de los cuales al autor cubano le parecen víctimas también tantos óptimos dibujantes norteamericanos y europeos.

Robe es un convencido asertor de las enormes posibilidades de la historieta como forma expresiva y como medio de formación y educación cívica y cultural: la elección misma de los temas a contar le parece por tanto esencial. Esmerado dibujante de los entornos tal como de la anatomía humana, que quiere devolver con puntual realismo, está interesado específicamente en investigar y contar las raíces de la civilización y la cultura cubanas. Sus personajes («Guabay» y «Yarí») son así taí­nos, la población originaria de la isla, de los cuales en sus historias cuenta la valiente, vana, lucha contra los conquistadores españoles.

 

20. La Editorial Pablo de la Torriente (1)

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Después de 1959 la vida de la historieta en Cuba ha sido caracterizada por un continuo debate que ha visto contrapuestos a los más feroces detractores que en esta forma expresiva vieron sobre todo un potente instrumento de penetración ideológico contrarrevolucionario norteamericano y los más convencidos partidarios, entre que se dice el mismo Raúl Castro Ruz, que justo por su capacidad comunicativa intuyeron la posibilidad de utilizarlo a fines didácticos y propagandísticos. La histo­rieta ha podido así encontrar el modo de evitar la polémica y de garantizarse las condiciones de su­pervivencia orientándose predominantemente al público infantil, asignándose objetivos didascálicos y privilegiando por lo tanto sobre todo las temáticas cívicas, sociales, históricas, etc.

Hubo que esperar el año 1986 para que, por iniciativa de la Editorial Pablo del Torriente, editorial de la Unión de Periodistas de Cuba, se comience a hacer espacio a algunas revistas de historietas destinadas a un público que, a los adolescentes, añade explícitamente también a los adultos.

 

21. La Editorial Pablo de la Torriente (2)

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A la Editorial Pablo de la Torriente se deben:

  • el tabloide quincenal El Muñe, que dirigido todavía predominantemente a los más jóvenes da amplio espacio a la publicación de artículos de crítica e historia de la historieta
  • el mensual Cómicos, no disímil por estructura de revistas notas al público internacional cuál fue­ron por ejemplo Linus, Il Mago, Orient Express, Corto Maltese en Italia, Charlie en Francia, SuperHumor y Fierro en Argentina, etc.
  • el semestral para adultos Pablo, que después de haber hospedado, junto a Cómicos, además de los cubanos, a ilustres autores extranjeros como Alberto Breccia, Carlos Giménez, Joaquín Lavado y José Muñoz, en el 1990 se convirtió en órgano de la neoconstituida Asociación Latinoameri­cana de Historietistas
  • una colección de libros de historieta, dedicados cada uno a un personaje o a un autor, proponen material original o la reedición orgánica de historias ya publicadas por entrega en revistas como Mella, Pionero, Zunzún, etc., más allá de que en las mismas Cómicos y Pablo
  • una escuela de historieta que, durante sus diez años de vida, una vez a la semana reunía a una quincena de alumnos para impartir lecciones de dibujo y guión, examinar y criticar el trabajo desa­rrollado por cada uno en el período anterior, etc.
 

22. Un autor: Eduardo Muñoz Bachs

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En la madrugada del 22 de julio de 2001 falleció en La Habana Eduardo Muñoz Bachs. Con su muerte, los mundos de la ilustración, la pintura y la historieta perdieron a un gran artista, quien tuvo la suerte de conocerlo personalmente a un gran amigo, así tierno, dulce y sensible como lo son las obras que nos deja.

Cinco años antes había festejado su 2 000 afiche, consagrándose así no sólo como el más importante y afirmado, sino además como el más prolífico exponente de aquella escuela cubana del cartel cinematográfico que es famosa en todo el mundo. Como es notorio, el afiche cinematográfico cubano presenta la peculiaridad de no ser constituido ni de una foto ni de una ilustración naturalista que represente a los actores o una escena de un filme: es al contrario una obra gráfica inspirada con mucha libertad al tema de la película, preciosamente impresa en colores y en serigrafía.

De esta escuela del cartel cinematográfico cubano puede decirse que Eduardo Muñoz Bachs haya sido sin más el fundador.

La primera obra realizada con estos criterios es en efecto su afiche de 1960 para el filme «Historias de la Revolución» de Tomás Gutiérrez Alea.

Además que autor de más de dos mil carteles cinematográficos, Eduardo Muñoz Bachs fue pintor, ilustrador de revistas y de libros para niños, y hasta dibujante de historietas.

En el realismo mágico de sus obras pictóricas, de impronta vagamente chagallana, pobladas de imágenes de Charlot, de payasos, de arlequines, de soles y lunas sonrientes, se expresa en la forma que puede ser más completa y sugestiva el universo fantástico de este grande poeta del color.

Aventurándose en la narración en el sector del dibujo animado en los primeros años de la década del sesenta, sólo mucho más recientemente, en 1985, se acercó a la historieta, solicitado por los dirigentes de la entonces recién constituida Editorial Pablo de la Torriente. Sobre guión del poeta Félix Guerra, realizó numerosas historietas, la mayoría bajo el título «El Cuento». Se trata de irónicos trastornos de los cuentos clásicos: muchos centrados en las relaciones entre Caperucita Roja y el Lobo. Estas historietas, ya godibles en sí mismas, puede ser que tengan el destino de dejar una huella sobre todo en la historia del arte, uniéndose a las otras numerosísimas obras poéticas de este gran ilustrador y pintor.

Muchos son los reconocimientos que mereció en su carrera artística. En Cuba ganó veintiún premios; además fue premiado en Alemania (Leipzig, 1967), en Canadá (Ottawa, 1972), en Francia (Cannes, 1973, 1974 y 1981; París, 1975), en Estados Unidos (Hollywood, 1978 y 1983) y en Japón (1986 y 1990).

 

23. La historieta en la prensa técnica y cultural

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Si, como se ha señalado, en Cuba en los últimos 40 años la historieta ha sido al centro de una vivaz, nunca adormecida, polémica que ha visto contrapuestos a sus detractores y sus partidarios, ella sin embargo ha tenido una vasta difusión, y no sólo entre el público infantil. Numerosas son las revis­tas técnicas y culturales que le han hecho sistemáticamente espacio en sus páginas.

 

24.

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En preparación.

 

25. Cuando no hay papel (1)

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Mientras persiste y hasta se pone más duro el bloqueo decretado por los Estados Unidos, la denuncia de los acuerdos comerciales entre los países del Came y Cuba y la siguiente caída del socialismo en los países del este europeo tienen la consecuencia de poner a Cuba en la situación más difícil económicamente con que haya tenido que enfrentarse desde 1959. Uno de los primeros sectores en ser afectados es justamente el de la prensa por devenir económicamente insostenible la importación de la celulosa por que la isla caribeña está totalmente dependiente del extranjero (en 1991 se importará sólo el 4% del papel que entraba normalmente en la isla). Medidas drásticas empiezan a ser adoptadas a mediados de 1990: de 17 periódicos que saliban, 16 se transforman en semanales mientras uno solo, Granma, continúa dificultosamente su publicación cada día pero con páginas reducidas, muchas revistas cierran, otras continúan con menos páginas y con periodicidad más baja.

De esta situación no parece raro que a pagar el precio más alto sean las publicaciones de historieta, que también o suspenden las publicaciones o siguen saliendo con la renuncia al color (otro produc­to de importación), en formato pequeño, con menos páginas y con periodicidad irregular (es el caso, por ejemplo, de Zunzún). Las revistas de la Editorial Pablo de la Torriente deberían cerrar, y de hecho cierran, pero... –otro increíble testimonio de la tenacidad, del ánimo, de la determinación a no rendirse del pueblo cubano– encuentran igualmente el modo de continuar publicando, aunque muy irregularmente, aceptando una calidad de prensa absolutamente pésima y con acrobáticas adaptaciones a formatos absurdos, explotando los recortes del papel de otras revistas o estando lis­tos a aprovechar también pequeñas cantidades de papel que lleguen por el empeño solidario de amigos extranjeros.

 

26. Cuando no hay papel (2)

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Los espasmódicos esfuerzos de la Editorial Pablo de la Torriente, la incontrastable protagonista del quinquenio 1985-1990 y sucesivamente de los primeros años del período especial, se agotan todavía alrededor de 1995.

A la falta de papel y de los otros recursos técnicos, indispensables para garantizar una regular producción historietística, se ha venido añadiendo otra circunstancia, que parece señalar la desaparición de la historieta cubana: exceptuados unos jóvenes tan entusiastas cuanto inexpertos, parece que ya no hay más ninguno interesado y disponible para crear historietas. La irregularidad de las publicaciones y las bajísimas retribuciones previstas en efecto han diferentemente orientado la actividad del consistente grupo de guionistas y dibujantes que se había venido formando durante los años pasados. Algunos han lamentablemente fallecido (como los hermanos García Rodríguez, René Mederos, Eduardo Muñoz Bachs y Luis Lorenzo Sosa); otros han emigrado en busca de suerte (como Manuel Lamar Cuervo, Arístides Pumariega, ...); los demás han encontrado más estables fuentes de ingreso en la pintura, la cerámica, la ilustración, etc.

Después de la irregular, episódica, publicación de unos libritos de pequeño formato y de bajo follaje, el último generoso esfuerzo de la Editorial Pablo de la Torriente tiene como objeto una revista no de historieta, sino sobre la historieta: la Revista Latinoamericana de Estudios sobre la Historieta que, impresa a la insignia de la máxima economía, sale cada tres meses desde enero de 2001.

 

27. Un autor: Orestes Suárez Lemus

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Orestes Suárez Lemus nació el 14 de marzo de 1950 en Pinar del Río, allí donde se cultiva el mejor tabaco del mundo.

Electricista, empleado de mantenimiento en una fábrica de colchones, al final de la década del se­tenta empieza a prestar servicio voluntario en el departamento de divulgación de la organización de los Pioneros. Al momento están casualmente ausentes, en licencia o movilizados, todos los grá­ficos, los ilustradores y los dibujantes; y así la ya feliz mano de Orestes tiene modo de ofrecer ine­quívocos testimonios de su valor. Numerosas ilustraciones para Pionero, para Pásalo, y luego para Zunzún... y en el 1979 su primera historieta: «Viaje de exploración a un extraño dibujo» con el guión de Ernesto Padrón Blanco.

Capaz de doblar la pluma al más esmerado realismo como al más grotesco humorismo, a la delica­deza del cuento para niños como al vigor de la aventura o la reconstrucción histórica para adultos, Orestes viene refinando su estilo, pasando de una primera fase de progresiva cura por el detalle a la actual búsqueda de limpieza y esencialidad.

Sus cualidades profesionales no se le escaparon a aquel incansable cazatalentos que es Sergio Bo­nelli, que, conociéndolo en febrero del 1994 durante el 3° Encuentro Iberoamericano de Historietistas, lo ha reclutado enseguida en su equipo, empeñándolo en la serie de «Mister No».

 

28. ¿Continuará?

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La única revista completamente de historieta que se sigue publicando es Mi Barrio. La revista nace en pleno período especial por iniciativa de la Coordinación Nacional de los Comités de De­fensa de la Revolución y con el apoyo del Ministerio de Cultura. Las salidas son todavía extrema­damente irregulares: tendría que trimestral, pero de septiembre de 1996 hasta marzo de 2003 solo han salido diez números, el último (a pesar de la fecha de portada de septiembre de 2001) en junio de 2002.

Más allá de Mi Barrio, la presencia regular de historieta sólo se registra en Zunzún, en Pionero y en Palante.

Zunzún, después de unos años de salidas irregulares, ha recomenzado a salir mensualmente: 16 páginas de pequeño formato, 3 dedicadas a la historieta.

Pionero, después de nueve años de suspensión de las publicaciones, recomienza a salir mensualmente desde marzo de 1999. En sus páginas, todavía, no se encuentran más las maravillosas aven­turas de sus tiempos de oro. A pesar de su target adolescente, a la historieta ofrece no más de dos páginas de corte decididamente infantil.

Palante, al fin, veterano mensual humorístico –única publicación del área que nunca se suspendió, ni en los momentos más difíciles del período especial– en cada número hospeda dos páginas de tiras autoconclusivas... naturalmente humorísticas.

Lamentablemente la historieta cubana no vive hoy bajo buenos auspicios. Es doloroso, pero legíti­mo, preguntarse si aún tenga un futuro.